GRAPPA es un proyecto europeo orientado a reforzar la competitividad, resiliencia y sostenibilidad del sector agroalimentario, con especial foco en las pymes, mediante la valorización de la biomasa y los subproductos agroalimentarios y la adopción de soluciones verdes y digitales. En un contexto marcado por los objetivos del Pacto Verde Europeo y por los retos ambientales, regulatorios y de mercado, el proyecto apuesta por la innovación y la colaboración como palancas clave para transformar el sistema alimentario.
El proyecto promueve la conversión de flujos secundarios y residuos agroalimentarios en ingredientes, productos y procesos de alto valor añadido, fomentando la creación de nuevas cadenas de valor circulares, la mejora de la eficiencia en el uso de recursos y la reducción del desperdicio alimentario y del impacto ambiental. De este modo, GRAPPA contribuye a disminuir la dependencia europea de importaciones y a fortalecer la autonomía industrial del sector.
Alineado con estrategias de la UE como Farm to Fork, Food 2030 y el Plan de Acción de Economía Circular, GRAPPA integra la doble transición verde y digital, apoya a las pymes en el cumplimiento de las nuevas exigencias normativas en materia de sostenibilidad e impulsa su capacidad para responder a crisis globales, como el cambio climático o las tensiones geopolíticas.
Entre sus objetivos principales destacan el apoyo financiero directo a pymes para el desarrollo y prueba de soluciones innovadoras, el refuerzo de competencias en innovación sistémica, sostenibilidad e internacionalización, y la puesta en valor del conocimiento generado en proyectos europeos previos. GRAPPA impulsa así el desarrollo de ingredientes alimentarios reciclados, soluciones para cosmética verde, biosoluciones y alimentación animal, contribuyendo a un sector agroalimentario europeo más avanzado, circular, resiliente y orientado al futuro.
El consorcio del proyecto GRAPPA está coordinado por Flanders’ FOOD y conformado por Clusaga (España), ATECluster (Grecia), Wagralim (Bélgica), Innov’Alliance (Francia) y FOOD+i (España), junto con el propio coordinador Flanders’ FOOD. El proyecto recibe financiación de la Unión Europea en el marco de la iniciativa EUROCLUSTERS para apoyar la innovación circular en el sector agroalimentario europeo.










